divendres, 5 de març de 2010

La Costa Brava, al límite de la capacidad de recuperación de sus ecosistemas marinos


El equipo Silmar de la Fundació Mar junto a un equipo de 30 voluntarios realizó el pasado año los trabajos de campo necesarios para diagnosticar el estado ambiental y ecológico de diferentes zonas de la Costa Brava. Desde Cadaqués hasta Tossa de Mar, pasando por Begur, Mont-ras y Sant Feliu de Guíxols se han testado diferentes metodologías científicas para conseguir, de manera sencilla y eficaz, describir el estado de los ecosistemas marinos litorales más representativos de la Costa Brava, analizar su estado ambiental y proponer medidas de conservación a corto y medio plazo.

El resultado del estudio sobre nuestros fondos marinos no puede ser más dramático, según anuncia la Fundación en un comunicado, que describe la sensación que experimentó el equipo al bucear en estas zonas “comparable a la de ir a un mercado media hora antes de cerrar, donde ya no queda nada o muy pocos productos y con un aspecto no muy bueno”.

Según la Fundación Mar, aunque nunca volveremos a tener los prístinos fondos marinos litorales que albergaron las aguas de la Costa Brava hace 60 años, hoy estos desgastados ecosistemas resisten al límite su pérdida de calidad ambiental y de su biodiversidad. Los fuertes impactos que se derivan del modelo de desarrollo que hemos impuesto sobre el litoral y el mar, tal y como se detallan en los resultados del proyecto Silmar, nos acercan a una cruda realidad en pleno año 2010, declarado año internacional de la biodiversidad por Naciones Unidas.

EL PROYECTO SILMAR

Este es un proyecto de aprendizaje, estudio aplicado y conservación activa basado en la acción local donde los voluntarios y los ayuntamientos tienen un papel esencial.

La Fundació Mar ofrece los conocimientos necesarios para que los participantes ejerzan una actividad de control permanente de la estación asignada analizando a través de indicadores biológicos y ambientales su estado ecológico, su calidad y nivel de biodiversidad de hábitats y especies.

Estos datos son recogidos y volcados por los voluntarios en la web del proyecto: www.silmar.org. Los técnicos de Fundació Mar, que han seguido de cerca el desarrollo de trabajo de cada estación, recogen la información generada para elaborar un informe de cada estación en el que se les otorga una puntuación final resultante de la ponderación de todos los datos obtenidos y de las posibilidades de recuperación de la zona. Finalmente, estos resultados se presentan a todos los agentes locales y se valoran conjuntamente las tendencias al cambio con la voluntad de establecer medidas correctoras y de conservación en el marco de las nuevas estrategias de conservación activa que impulsa la custodia marina.

SILMAR 2009: FASE PILOTO EN GIRONA

Actualmente la Red Silmar incluye un total de 6 estaciones de control en los litorales de Cadaqués, l’Escala, Begur, Mont-ras, Sant Feliu de Guíxols y Tossa de Mar, llegando a firmar convenios de colaboración con la mayoría de sus ayuntamientos.

En 2010, la Red se va a extender por el resto de Catalunya y en Baleares con el objetivo a medio plazo de llegar a un total de 80 estaciones de control permanente por todo el litoral español. Para la selección de las estaciones de control de la Red Silmar se han tenido en cuenta parámetros como: zona de ubicación (todas dentro de la Red Natura 2000), características físicas del fondo marino, composición en hábitats y ecosistemas, su acceso, presión humana que reciben y su representatividad ecológica, entre otros factores.

En esta primera fase del proyecto Silmar se han detectado un total aproximado de 600 especies marinas en las 6 estaciones de la Red. Algunas de ellas, como la fanerógama marina Posidonia oceanica, el caballito de mar Hippocampus hippocampus o la ciprea Luria lurida (un molusco prácticamente desaparecido de nuestras aguas), están incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, en el Convenio de Berna relativo a la Conservación de la Vida Silvestre, en la Directiva Hábitats de 1992 o en los anexos del Convenio de Barcelona de especies amenazadas o en peligro de extinción que requieren de acciones comprometidas para garantizar su protección y conservación desde las administraciones públicas competentes y también desde la sociedad y los usuarios en general.

Font: El Periodico Nautico